Municipio esteller
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Historia
El Vicario de Araure, Don Ramón Manuel Tirado, empeñado en acabar con Acarigua, hizo construir en el sitio de Píritu de la región de Rabipelado, una casa Rural y una humilde Iglesia que bendijo e inauguró el 2 de marzo de 1809, con el fin de trasladar allí el pueblo de Acarigua y comisionó al Alcalde de Araure para la ejecución de ese traslado, a lo cual se negaron los indios de esta población y al que, así mismo, se opuso el Padre José Maria Luna, Cura de Acarigua, como también otras personas de significación.
El corregidor Don Juan Chaqueo que se opuso tenazmente a este cambio fue reducido a prisión.
El primer poblador de Píritu fue el cojo Joaquín Castillo, pues apenas iniciada la humilde capilla, en febrero de 1809, construyó la ranchería junto a ella y su ejemplo fue seguido por otros más quienes fijaron allí su residencia.
El Padre Luna obtuvo en Caracas, que fue Don Santiago Zuloaga, gobernador de la Diócesis en sede vacante, el 7 de marzo de 1809, por mediación de José Bernabé Espinosa, Vicario de Barquisimeto, ordenara al cura de Araure se obtuviera totalmente de tratar con el de Acarigua todo lo referente a la pretendida mudanza y dejara en quietud el asiento del pueblo de Acarigua.
Como en la región de Píritu vivían varios vecinos en cultivos de tierras de labor y ya se habían formado allí un caserío, para el servicio religioso que necesitaban, el 30 de septiembre de 1811, el ilustrísimo Sr. Arzobispo Narciso Coll y Prat creó la parroquia de Píritu.
Este decreto marca el nacimiento tanto de la Parroquia, como del pueblo de este nombre, ya que entonces otros muchos vecinos fijaron también su asiento en las inmediaciones de la Iglesia, cuyo primer Capellán fue el prebístero José María Tirado, quien sirvió el Curato durante corto tiempo; después lo tuvo a su cargo Ramón Manuel Tirado hasta 1815. Año en que entró a servirlo el Padre Narciso Pelayo, desde 1819 hasta 1851, fecha de su fallecimiento en la ciudad de Ospino. Le sucedió el Pbro. Rafael Jean por corto tiempo.
En 1852 se hizo cargo de la parroquia de Píritu el santo y abnegado Prebístero Cayetano Esteller, quien sirvió a la vez al frente de la Aparición, de la cual era cura en propiedad desde el año 1844.
Durante más de 40 años, hasta su fallecimiento, fue el alma tanto Distrito como de otros pueblos del Estado Portuguesa.
La legislatura del estado, en reconocimiento de sus virtudes y abnegación, dio su nombre al Distrito, inmortalizando así su grata memoria.
Píritu sufrió muchísimo durante la llamada guerra de los cinco años y la ruina y destrucción de su modesta Iglesia fue total. Terminada la desastrosa guerra civil, al impulso del Padre Esteller, se levantó un templo de palmas que permaneció hasta 1882, año en el que se rehizo con elegantes horconaduras, y techo de tejas. Se realizaron estos trabajos gracias a la generosidad de los vecinos del municipio y a la benévola ayuda del Consejo Municipal del Distrito Turén, quien sufragó la tercera parte de los jornales de los trabajadores.
El informe del prebístero Cayetano Esteller de febrero de 1883 dice: las dimensiones de la Iglesia son: 25 metros y ½ de longitud, 8 metros 36 centímetros de latitud y 5 metros 16 de alto; el altar mayor es de retablo pintado con su correspondiente sagrario, tiene varias alhajas de valor con ornamentos en regular estado.
La Iglesia está dedicada al Arcángel San Rafael a quien los feligreses suelen invocar con singular devoción.

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